Principales características de los valores (Parte 3)



LA PERCEPCIÓN DE LOS VALORES Y EL COMPORTAMIENTO

Lo desarrollado en la sección precedente permite afirmar que el denominado acto valorativo, forma parte de un proceso psicológico que se encuentra en el origen del actuar y que, al menos en el caso del accionar significante, debe considerarse como su generador. Esto equivale a afirmar que para que haya acción finalística, debe haber una percepción inteligible, es decir, una percepción valorizada, por lo que se puede deducir que en este acto psicológico se ubica la valorización y por lo tanto la percepción inicial de los valores.
El profesor y psicólogo J. Narbonne señala que todas la veces en que hay comportamiento, es decir, motricidad de un ser vivo, el medio en el cual reacciona ese ser vivo está constituido por significaciones, que pueden ser resumidas, en el caso del ser humano, por teorías o proyectos formulados sobre la base de significaciones previas. Luego amplía el concepto, agregando que un ser consciente reacciona siempre por contextos, por totalidades coherentes, por significaciones. Toda reacción consciente es reacción a un contexto, a un sentido de las estimulaciones.
Percepción, valoración, elección, acción, es la secuencia que precede a los comportamientos y conductas. Siendo así, cabe preguntarse: ¿sólo ocurre esto en los casos en que el tiempo permite la reflexión y el análisis de la situación percibida?, ¿qué factores de la psicología humana participan activamente?, ¿qué papel juegan la inteligencia, las emociones o los instintos?
Joseph Nuttin dice: "... comportamiento y conducta; los dos significan, para nosotros, la respuesta significante que un ser psíquico da a una situación que tiene, a su vez, un sentido. Así el comportamiento, en el sentido amplio de este vocablo, comprende toda la vida psíquica del hombre. Todas las funciones de nuestra vida psíquica intervienen, en grados diferentes, en la construcción del mundo o de una situación. La percepción, la imaginación, la memoria, la inteligencia, la afectividad y las necesidades, intervienen igualmente en el hecho de que en cada situación, el hombre responda a ésta por medio de tal o cual manera de actuar. Esta manera de actuar, en una situación determinada, puede consistir en permanecer perplejo, en reflexionar, en esperar, en dirigirse a cierto lugar, etc. Es siempre un comportamiento total y contiene un aspecto exterior y una significación o una intencionalidad. Toda la vida psíquica consiste, así, en comportarse en el mundo; y se pueden distinguir en ello dos fases o aspectos: la construcción de la situación y la respuesta propiamente dicha."
De acuerdo con estos conceptos, el ser humano interviene, con la totalidad de sus funciones psíquicas, en la construcción de la situación que vive y, por otra parte, en la respuesta que dará a esa situación a través de su modo de actuar. Sobre este particular, transcribo a continuación los juicios siguientes: "La percepción, tal como la concibe la Teoría de la Forma, aspira a ser el reflejo fiel de la existencia de la realidad, donde lo estructurado sería nativo y primigenio. Si esto es así, debe admitirse lo constitución trascendental del campo perceptivo. La omisión que se ha deslizado a los psicólogos de la Gestalt, concierne al status del entendimiento, al no advertir la univocidad de su rol. No juega de una manera en la esfera psicológica y de otra en la lógica. La percepción de un objeto supone la coordinación conceptual a priori de los datos de la sensibilidad. No existe percepción que no sea significativa, fenomenológicamente hablando; lo que equivale a expresar que, en el plano del conocimiento, no hay compartimentos estancos, incomunicados entre sí."
Es decir, que siguiendo la exposición de este punto de vista fenomenológico, debemos aceptar que el intelecto humano compagina las partes en un todo, produciendo de ese modo la constitución trascendental del campo perceptivo. Asimismo, si analizamos los factores intervinientes, se puede inferir que el hombre interactúa con el mundo externo a través de sus dimensiones biológica, instintiva, emocional, intelectual y espiritual, ya sea cuando percibe la situación o cuando instrumenta la respuesta a esa situación.
En este punto, es importante notar que el sujeto es un agente dinámico, complejo y pluridimensional, que recrea las situaciones también dinámicas que se le van presentando y que en dicha actividad no solo influye en la recreación de la situación, sino que la situación percibida, también influye en él.
Resulta apreciable que la comprensión de estos aspectos es de gran importancia para generar cambios de comportamiento o desarrollar estrategias educativas.
La ciencia actual permite conocer mejor el funcionamiento cerebral en relación con la percepción. D. Goleman explica: " Sobre las cortezas primitivas del cerebro que tienen que ver con lo que se percibe, los movimientos, el aprendizaje y la memoria, se añadieron las capas de la neocorteza cerebral que añadió todo lo que es definitivamente humano, es decir que es el asiento del pensamiento, contiene los centros que comparan y comprenden lo que perciben los sentidos. Añade a un sentimiento lo que pensamos sobre él, y nos permite tener sentimientos con respecto a las ideas, al arte, los símbolos y la imaginación."
El mismo autor señala que "la mente emocional nacida de las cortezas primitivas del cerebro, es mucho más rápida que la racional y se pone en acción sin detenerse ni un instante a pensar en lo que está haciendo. Su rapidez descarta la reflexión deliberada y analítica, que es el sello de la mente pensante. Las percepciones que se producen y la evaluación desencadenan procesos que generan reacciones en milésimas de segundo. Es decir que nos invade la emoción antes de que nos demos cuenta que está ocurriendo." Al respecto, comenta Goleman con cierta ironía, que si nuestros antecesores hubieran elaborado el control de estas emociones, que les permitían sobrevivir en un medio hostil, tal vez no existiríamos hoy.
Asimismo, estas explicaciones ponen en evidencia la existencia de dos circuitos cerebrales que emplean sucesiones distintas para resolver problemas situacionales; uno más elevado, en el que la acción es precedida por el pensamiento, y otro de emergencia para el logro de una rápida reacción ante el peligro, en donde se producen primero los sentimientos y emociones y luego el pensamiento. Los centros superiores, los del pensamiento reflexivo, no gobiernan siempre la vida emocional; en las emergencias o en situaciones especiales, los centros más elevados se remiten al sistema primitivo y esto es también inteligente.
Goleman también nos advierte que los sentimientos se quieren expresar en acciones, que el impulso es el instrumento de la emoción y que el inconveniente de la emocionalidad está en el descontrol de su expresión, por el modo, tiempo o lugar en que se manifiesta. A lo que agrega: " Para no quedar a expensas del impulso se necesita del auto dominio, la capacidad de controlar el impulso es la base de la voluntad y del carácter. Los que carecen de autodominio quedan a expensas de los impulsos. Hay que proporcionar inteligencia a nuestras emociones. Esto resulta también importante porque relaciona sentimientos, carácter e instintos morales; las posturas éticas fundamentales surgen de las capacidades emocionales subyacentes."
De lo expuesto, el autor deduce que los sentimientos obstaculizan la toma de decisiones, pero que las decisiones tampoco resultan adecuadas si lo emocional es dejado de lado. Sobre el particular dice que un intelecto desvinculado de los sentimientos se asemeja a una computadora, que puede analizar muchas posibilidades pero no decidir, y agrega: "La fría lógica no siempre encuentra la solución humana correcta. Los valores superiores, como la fe, la esperanza, o el amor, quedan fuera de su alcance y en este sentido la teoría de la inteligencia múltiple se ha centrado más en la metacognición, que en el amplio espectro de las habilidades emocionales."
"El antiguo paradigma de un ideal de razón, liberado de las tensiones emocionales debe ser reemplazado por el de la armonización entre la razón y las emociones."
"El ser verdaderamente inteligente, coloca las emociones en el centro de las de las aptitudes para desenvolverse en la vida." Lo expuesto complementa lo expresado por el autor, respecto a que " (...) los sentimientos son esenciales para el pensamiento, del mismo modo que el razonamiento lo es para la vida emocional."
De lo analizado hasta aquí surge que la situación que percibe el sujeto no es objetiva, no es una imagen exacta de la realidad. Su activa participación en la percepción y valorización de la situación, hace que lo que percibe sea solo un modelo más o menos exacto de la realidad. Esta problemática, originada en la dificultad para compatibilizar lo objetivo de la realidad con el sentido subjetivo que los actores le confieren, se suma a la otra dificultad ya presentada, sobre la necesidad de compatibilización entre los sentimientos instintivos y el pensamiento lógico comprensivo. Por tal motivo, es deducible que, al haber varios actores ante una misma realidad, se producirán diferencias de interpretación que influirán negativamente en la comunicación y en el entendimiento y que afectarán las relaciones interpersonales en todo tipo de actividad organizacional, incluyendo la acción educativa.

CONCLUSIONES
1. Dentro de la secuencia de acciones necesarias para que el hombre reaccione ante el mundo que lo rodea, los valores se evidencian en el acto valorativo. Ellos le facilitan la posterior selección de alternativas y le proporcionan la finalidad y las guías, para que desarrolle respuestas significantes, comportamientos y conductas.
2. El ser humano emplea la totalidad de sus funciones psicológicas para percibir la realidad y elaborar una respuesta, siendo en ese acto también influido por la situación que percibe. Por lo tanto, se deduce que se pueden modificar comportamientos y conductas, creando situaciones reales o virtuales o actuando sobre factores psicológicos empleados para percibir la realidad.
3. La participación de varios actores ante una misma realidad provoca diferencias de interpretación que influirán negativamente en la comunicación y en el entendimiento. Esto afecta las relaciones interpersonales en todo tipo de actividad organizacional, incluyendo la acción educativa.

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